Hace unos días tuve una sesión con un equipo internacional de una compañía con la que tenemos la suerte de trabajar desde hace mucho tiempo. Hace más de un año y medio que acompañamos a este equipo en cuestión, y estamos siendo testigos de como un grupo de personas se va convirtiendo poco a poco en un equipo de alto rendimiento. 

Pero antes puedes consultar las características de un equipo de alto rendimiento.  La fortaleza de un equipo se demuestra en su funcionamiento en el día a día. Pero también, en la forma en la que se relacionan sus miembros, la forma de comunicarse entre ellos, así como por su capacidad operativa que les hace ser productivos.

Para los que somos “aliados externos” de los equipos, como coaches, facilitadores o formadores, poder tener la oportunidad de ver los movimientos de su crecimiento, es un auténtico placer y privilegio.

La última intervención que tuvimos con este equipo concreto fue una sesión “shadow”, donde estuvimos de observadores durante una reunión “real” del mismo con sus dinámicas habituales y su agenda operativa.

 

Hábitos que hacen de un grupo de personas un ejemplo de equipo de alto rendimiento

 

De esa sesión me gustaría resaltar algunas cosas que sucedieron y que me hicieron reflexionar acerca de su potencia como equipo.

 

  • El liderazgo se empieza a compartir entre sus miembros

En este equipo su líder formal no es el que organiza, convoca, ni lidera las reuniones. Este rol lo realizan todos sus integrantes de forma rotatoria. De esta forma todos tienen la oportunidad de incrementar sus habilidades en la conducción de reuniones, así como en la organización de estas.

 

  • Estricto uso del tiempo para abordar los temas

Este equipo está totalmente comprometido con el uso eficiente del tiempo. Para respetar los temas a tratar dentro de los tiempos asignados el líder de la reunión utiliza un instrumento que emite un sonido cuando el equipo empieza a divagar o a perder el foco. Esto permite tomar conciencia del bueno uso del tiempo de trabajo en común; ya que todos sabemos, aunque a veces parece que nos olvidamos de ello, que cualquier reunión de estas características cuesta mucho dinero, tanto por los honorarios de sus participantes, así como por el coste de oportunidad correspondiente.

  • El equipo promueve el conflicto constructivo durante sus reuniones

El equipo es consciente de su tendencia a la “armonía artificial” ante situaciones críticas o cuando el equipo “se la juega”. Esto pasa porque se prioriza el respeto mutuo o la apreciación entre sus miembros, hasta el punto de caer en tendencias reactivas de complacencia. Es por ello por lo que se acordó potenciar lo que sus miembros llaman los “momentos rugbi”, espacios donde los integrantes se dan mutuo permiso para confrontar y discrepar abiertamente, diferenciándolos de los “momentos golf” donde todo es más relajado y armónico.

 

  • Equilibrio entre la parte operativa y el desarrollo profesional de sus miembros

El equipo es muy productivo y está enfocado a sus retos operativos, lo cual no impide que, en las reuniones, y en otros canales comunes, se de espacio para compartir reflexiones y progresos sobre el desarrollo profesional de cada uno de sus miembros. Durante la reunión en cuestión algunos de sus integrantes presentaron delante de sus compañeros sus planes de acción para seguir impulsando su desarrollo profesional, con el consiguiente feedback de sus miembros al respecto. Para este equipo fomentar la cultura de dar y recibir feedback de forma continua es un motor fundamental para incrementar su productividad y su satisfacción profesional.

  • Chequeo periódico del impacto del equipo

El equipo es muy consciente de que no sólo es importante el impacto que se genera a nivel interno entre sus miembros, sino también el que se crea entre las otras personas dentro de la división, así como dentro de toda la organización. Es por ello por lo que aprovecha las encuestas de clima que la compañía realiza periódicamente para comprobar el grado de satisfacción de todos sus integrantes, así como establecer una estrategia para mejorarlo de forma continua, que se incluye en el plan de objetivos del equipo.

 

  • Creación de espacios de conexión entre sus miembros

Cada vez que el equipo se reúne físicamente aprovecha la oportunidad para realizar alguna actividad lúdica que promueva el espíritu de equipo. Al no ser un equipo que se pueda reunir de forma recurrente a nivel presencial (sus miembros se encuentran ubicados en distintas localizaciones de Europa), es imprescindible aprovechar al máximo las ocasiones para fomentar la comunicación y confianza entre sus miembros. Realizar actividades de este tipo no tienen porque costar mucho dinero; se pueden organizar eventos y experiencias a mínimo o a coste cero.

 

  • Integración rápida de sus nuevos miembros

Como en cualquier organización, y como en cualquier equipo, las personas que los forman entran o salen de forma más o menos periódica. Es por este motivo que un equipo requiere de tener mecanismos para integrar a sus nuevos integrantes de la forma más rápida, y con la máxima satisfacción tanto para estos, como para los miembros antiguos. El equipo que nos ocupa ha integrado varias personas desde que se formó hace casi dos años. Estas nuevas incorporaciones, junto a las desvinculaciones correspondientes, se han realizado de la forma más sostenible y armoniosa posible. Durante la reunión que observamos, se interrumpía el orden del día cada vez que era preciso aclarar o facilitar información a las personas nuevas que desconocían parte del contenido tratado.

 

  • Vocación de seguir creciendo como equipo

Este equipo también tiene claro que, para seguir avanzando en ser un equipo de alto rendimiento, necesita poner el foco en dos dimensiones: en sus objetivos operativos, y en su desarrollo como equipo; y al hacerlo, no priorizar uno por encima del otro, sino situando los dos a igual nivel, por lo que deberá conseguir que sus miembros los tengan siempre en cuenta en cualquier reunión, planificación de objetivos o medición de impacto.

 

Este equipo en cuestión ha sabido aprovechar su potencial y se ha comprometido en seguir mimándolo, porque saben, como cualquier otro equipo, que les queda aún mucho recorrido por hacer.

Aquí, lo importante es, una vez más, seguir cultivando su intención de conseguir su mejor versión como equipo. Y, esta, es una pieza clave en un equipo extraordinario.

 

Enric Arola