Cualquier equipo de una empresa está sujeto a un ciclo vital que incluye distintas fases y que, por consiguiente, afecta a la relación entre sus miembros. Tanto su estructura (forma de organizarse, roles, etc.), como su cultura (hábitos, costumbres, liderazgo, etc.) repercuten en su funcionamiento y “salud emocional” dentro de la organización. Es importante conocer qué es la “harmonía artificial” e identificarla en el equipo, como síntoma de que algo no va bien y por ende trabajar en desarticular la harmonía artificial.

Un equipo empresarial, como un grupo de amigos, como una familia, como una comunidad de vecinos, una asociación o cualquier grupo organizado con un objetivo común, tiene una historia pasada así como un deseo de construir un futuro de la gestión empresarial exitoso. Esto significa que muy a menudo conviven el peso de lo vivido con la ilusión de lo que se quiere vivir en adelante.

Como cualquier travesía o expedición, el paso del tiempo hace que las piernas de los montañeros hagan mella y se aprecie un coste físico e incluso emocional. Esto, como podemos imaginarnos, también ocurre entre los miembros de un equipo de una organización. Este poso creado tiene su parte tóxica que el equipo sufre y que quiere aparcar para evitar sufrir, ya que el camino continúa y no tenemos opción, o no queremos, abandonar la expedición.

Es por ello que el equipo, para sobrevivir a estas penurias, decide poner en marcha sus mecanismos de defensa o sistemas inmunes. Uno de ellos es el que Patrick Lencioni denomina “harmonía artificial”.

La harmonía artificial en el equipo se da cuando éste desarrolla sus mecanismos de evasión de todo aquello que pueda generar en un conflicto o tensión entre sus miembros. Es la manera en la que los integrantes, o la mayoría de ellos, deciden correr un tupido velo y así evitar sufrimientos o incomodidades emocionales.

Habitualmente me encuentro acompañando equipos donde detecto una gran habilidad para escaparse de sus asuntos tabú. Para poder “driblar” estos aspectos espinosos, los integrantes de los equipos han conseguido desarrollar grandes habilidades oratorias, de reformulación en la argumentación, o de jugar con el sentido del humor como elemento para encubrir y relativizar.

Harmonia artificial es una la disfuncionalidad de los equipos explicada por Patrick Lencioni.

Todas estas habilidades son buenas y muy necesarias en cualquier equipo, pero en ningún caso deben servir para impedir abordar de forma directa los conflictos o discrepancias existentes. Todos podemos entender e incluso defender que el conflicto debe existir en cualquier equipo y con las 4 reglas para liderar la diversidad podemos hacerlo crecer. De hecho la vida en comunidad tiene que ver con la gestión de los conflictos existentes entre sus miembros.

Las características de un equipo de alto rendimiento (E.A.R) son muchas y se identifica por abordar de forma directa y constructiva sus conflictos, mientras que un equipo mediocre dedica sus esfuerzos a ir tapándolos de forma rápida y silenciosa para no dejar rastro.

Mientras el primero consigue vaciar los posos tóxicos de su vaso, el segundo permite que éste se vaya llenando y llenando hasta que esta toxicidad lo hace rebosar y provoca grandes consecuencias en su entorno.

¿Cómo desarticular la harmonía artificial en un equipo?

Un líder de equipo debe considerar lo siguiente para poder disminuir tanto como sea posible y desarticular la harmonía artificial en su equipo:

  • Estar atento a las señales existentes que informan de la presencia de la harmonía artificial (silencios incómodos, humor como tapadera, desvío en la conversación para evitar hablar de lo tabú, etc.).
  • Mostrar curiosidad ante tales señales, informando de su presencia a los integrantes del equipo (“Chicos, me gustaría saber que significa este silencio que hemos hecho cuando hablábamos de este tema…”).
  • Normalizar y sostener la incomodidad al abrir la caja de pandora (“Me gustaría deciros que siento que nos cuesta abordar este tema, es normal ya que no es nada fácil, pero debemos hacerlo de la forma más directa y respetuosa para poder estar todos mejor en el futuro”).
  • Repartir el juego entre todas las “voces” presentes en el equipo, recordando que todas tienen su verdad parcial y que deben tener espacio para expresar su necesidad.
  • Hablar desde la emoción, siendo el líder el primero en expresar como se siente, mostrándose íntegro y vulnerable al mismo tiempo.
  • Una vez la caja se haya abierto, el líder deberá ir haciendo seguimiento de forma regular para ver cómo evoluciona el asunto y como lo van viviendo sus integrantes.
  • Agradecer y reconocer a los miembros del equipo que se muestran valientes y respetuosos al abordar el conflicto de forma constructiva.

La harmonía artificial es una disfuncionalidad común entre los equipos, pero los líderes y equipos exitosos saben que los conflictos no se tapan, se tratan.

Enric Arola