¡Ya están aquí! Ya han llegado las vacaciones de verano y, por consiguiente, nuestra forma de vivir cambia de forma radical. El cómo queramos disfrutarlas y lo que acabemos haciendo, no sólo va a marcar nuestra felicidad durante estos días, sino además determinará la felicidad de nuestra próxima temporada de trabajo.

Las vacaciones siempre se esperan. Siempre se necesitan. ¡Y siempre queremos tenerlas! Pero a veces el hecho de que se esperen con tanto ahínco y ganas nos debería hacernos pensar que es lo que hacemos mal durante el resto del año como para estar tan necesitados de ellas.

¿No sería bueno disfrutar mucho durante la temporada profesional, para no tener que depositar una gran parte de nuestro gozo y satisfacción durante una doceava parte, en la mayoría de los casos, del año?

 

Los 10 requisitos para disfrutar de las vacaciones

 

Si queremos que las vacaciones nos ayuden a cargar pilas, así como a preparar el próximo curso, debemos disfrutarlas siguiendo una serie de requisitos:

 

  • Parar como mínimo 3 semanas seguidas. Haciéndolo, aprovecharemos para “limpiar” y “vaciar” hábitos e inercias que, buenas o tóxicas, nos están condicionando una forma concreta de actuar.

 

  • Abandonar temporalmente nuestra casa. Para poder desconectar debemos salir de nuestro “hábitat natural”. Sólo así podemos llegar a desconectar de nuestra vida “normal”, y explorar nuevas formas de actuar.

 

  • Desconexión profesional. Evitar cualquier contacto con el día a día profesional, por mucho que este apriete o, incluso, nos apasione. Desactivar la notificación de mails y evitar llamadas puntuales nos puede ayudar; ya que un mero contacto “inofensivo y controlado” nos puede amargar muchas horas, sino días, de nuestras vacaciones. Incluso las lecturas, si son del ámbito profesional nos pueden mantener “en guardia” y pueden llevarnos a recordar temas profesionales pendientes.

 

  • Hacer algo nuevo. Durante las vacaciones tiene que haber alguna experiencia única, aunque sea una sola, que no hayamos vivido con anterioridad en nuestra vida. No hace falta que sea algo súper transcendente y transformador; pero una nueva actividad, un nuevo lugar, o nuevas relaciones sociales, pueden ser muy bienvenidas para la satisfacción tanto presente como futura.

 

  • Compartir con los demás. Las vacaciones que más se recuerdan son las que se comparten con otras personas. Pareja, familia, amigos, o personas por conocer, serán nuestros grandes aliados en esta etapa de descanso y regeneración.

 

  • Descansar físicamente. Las vacaciones haciendo el turista están bien porque nos ayudan a cumplir con algunos de los requisitos anteriores. Pero no podemos permitirnos que todos nuestros días de descanso tengan un ritmo frenético y físicamente demandante (como es la vida del turista); que puede llegar a impedir el fin último de las vacaciones que es el de fomentar un tiempo de descanso físico y mental.

  • Controlar la dieta. Esto no significa resignarnos en darnos algún capricho que otro durante las vacaciones. ¡En absoluto! ¡Qué serían estos días sin “pecar” con aquello que sabemos que nos gusta tomar! Pero sí será bueno que durante las vacaciones se decida cuando pecar, y disfrutarlo haciéndolo; y no hacerlo de forma automática y compulsiva. También, y para preparar la vuelta de la mejor manera, se puede dejar la última semana para empezar a volver a hábitos más saludables que se seguirán durante el resto del año.

 

  • La gestión de los horarios. A ser posible, las vacaciones, deben servir para ser flexibles en cuanto a los horarios, abandonando el reloj en el cajón; ahora con más razón porque estos instrumentos han pasado de darnos la hora, a mandarnos mails, recordatorios… También en este caso será del todo recomendable que durante la última semana de vacaciones los horarios empiecen a transitar suave y progresivamente hacia los horarios a realizar durante el resto del año.

 

  • Restringir el uso de la tecnología. Tener más tiempo para nosotros no debe significar dedicarle más horas al móvil o a la Tablet. Su uso, por descontado, nos ayuda en muchos ámbitos de nuestra vida; pero también nos priva de muchas oportunidades para vivir experiencias gratificantes. Sera bueno dosificar su uso, para disfrutar de la tecnología, en lugar de usarla como cómplice de nuestro aburrimiento o nuestras ansiedades.

 

  • Compromiso personal en vivir unas fantásticas vacaciones. Ningún requisito anterior funcionará, ningún idílico lugar, o ni siquiera las mejores compañías nos servirán para disfrutar de los días de descanso, si no nos comprometemos con nosotros mismos, o nosotras mismas, en vivir unas felices vacaciones.

 

Así que, ¿Quieres disfrutar plenamente de tus vacaciones? ¿Cuáles de estos requisitos voy a cumplir?

¡Feliz verano! ¡Nos encontramos a la vuelta!

Enric Arola