Toni es un amigo de mi juventud que hace poco me reencontré con motivo de una intervención que realicé con su equipo. Fue para mí una gran alegría volver a abrazarlo después de más de veinte años sin vernos y darme cuenta que su energía, su generosidad y su capacidad de mover personas no sólo sigue ahí, sino que, además, ha ido en aumento. Hoy quiero hablar en este post de liderazgo expansivo.

Toni me dijo que un día, después de leer uno de mis artículos (Cómo salir de la zona de confort), decidió dar un paso más para hacer realidad uno de sus proyectos: ofrecer su tiempo para dar cariño, e incluso hogar de forma temporal, a animales que se encuentran en una protectora de animales. Su gratitud para con mi artículo, se turnó inmediatamente en mi admiración y respeto por su liderazgo proactivo.

Muy a menudo tenemos sueños mayúsculos que queremos hacer realidad, y que solemos ver como muy utópicos o irrealizables. Pero también tenemos sueños más terrenales que son más realizables, ya que están en nuestras únicas manos, pero que nos requieren voluntad y valentía para hacerles un hueco en nuestra vida, y así hacerlos realidad.

Cuando Toni hizo este pequeño gran paso para contribuir con algo tan vocacional como necesario, a la vez consiguió (sin buscarlo) convertirse en un faro que enseña el camino a otras personas para que realicen sus propios pequeños grandes pasos pendientes.

 

Requisitos de un liderazgo expansivo

Cuando pienso en este liderazgo que genera movimientos en el entorno, me viene la imagen del efecto de una piedra lanzada en un estanque, y reflexiono acerca de algunos requisitos que se dan para ponerlo en práctica:

 

  • Contactar con el propósito personal. Los humanos necesitamos creer en algo que va más allá de nosotros y de nuestras necesidades. Algo que nos conecta con el sentido más profundo de vivir. Cuando poco a poco empezamos a entrar en contacto con ello, empieza a brotar una luz que aclara nuestro camino y el de otras personas.

 

  • Compartir desde el corazón. Expresar nuestra vocación y propósito requiere de valentía y de vulnerabilidad, ya que seguro que no va a dejar indiferente a nuestro entorno. Compartir parte de nuestra propia esencia tendrá un impacto en las personas de nuestro entorno, tanto en un sentido positivo, como quizás también en sentido contrario.

 

  • Ser generosos en nuestra entrega. Cuando empezamos a hacer realidad parte de nuestros sueños vocacionales, es momento de ponerle toda nuestra energía, sin pensar en los costes de oportunidad por dejar de hacer otras cosas, ni en esperar nada a cambio, e insistiendo hasta el final.

 

  • Aceptar el liderazgo. Existen momentos en la vida, cuando estamos haciendo realidad algún sueño, en los que nuestras acciones dejan de ser nuestras para pasar a ser de todos. En estos casos la obra es más grande que el propio artista y empieza a inspirar de forma natural la obra de otros artistas. En estos momentos debemos asumir este rol que vienen de un liderazgo sistémico y sostenerlo sin miedo alguno.

 

  • Celebrar y agradecer. Cada momento que estamos más cerca de nuestros sueños, minúsculos o mayúsculos, es una gran oportunidad para celebrarlo, primero con nosotros mismos en nuestra intimidad, y después con el mundo entero. Asimismo, también es un buen momento para estar agradecidos por haber tenido la oportunidad de haber descifrado un poco más el código de la vida.

 

¿Cuál es tu próximo paso para acercarte un poco más a tu sueño?

Gracias Toni.

Enric Arola