Cualquier situación compleja o retadora que nos toca vivir nos ofrece la posibilidad de conocernos mejor, así como hace posible que otras personas también nos conozcan un poco más. La Ventana de Johari es una metodología desarrollada por los psicólogos Joseph Luft y Harrington Ingham, que facilita el autoconocimiento personal, y que vamos a utilizar en este artículo para explicar cómo vivir una situación de crisis nos puede hacer conocernos mejor.

 

En las épocas de estabilidad se consigue avanzar y recoger los frutos del trabajo realizado de una forma sosegada y previsible. En cambio, en las épocas de crisis es cuando el liderazgo personal y de equipo se la juegan; o cuando arriesgarse en tomar decisiones, o en reinventarse, es clave.

 

También en épocas de crisis, que es cuando las cosas son más desafiantes, y el índice de contratiempos aumenta, es más fácil que se cree el espacio y el momento más adecuado para el desarrollo personal y profesional. Las buenas épocas son nuestras maestras en reconocernos y reforzarnos el ego, mientras las malas épocas son las profesoras que nos hacen sudar tinta para aprobar el examen de la vida. Las dos nos ayudan a progresar, pero de las segundas llegamos a aprender mucho más. ¡Por la cuenta que nos trae!

 

El cómo llegamos a gestionar una crisis, sea esta local y personal (como puede ser una separación de pareja, un cambio profesional, etc.), o global y mundial (como la crisis del Covid-19), determinará nuestra capacidad de conocernos más como personas, lo cual nos ayudará a reflexionar acerca de nuestro propósito vital, así como facilitará nuestro aprendizaje para gestionar situaciones futuras similares.

 

Así mismo las personas de nuestro entorno serán capaces de saber mucho más de nosotros/as en la medida en que nos vean gestionando la situación crítica. Es en estos momentos en los que podemos llegar a sacar la mejor versión, o la no tan buena, y que estaba latente durante el período de estabilidad.

 

 

La Ventana de Johari en la gestión de la crisis

 

La metodología de Luft & Ingham apunta cuatro paneles (de la ventana) que nos ayudan a entender como nuestras intenciones, así como nuestro impacto en el exterior, operan en el marco de las relaciones con los demás. Vamos a continuación a mencionarlas y a ver como nos pueden ayudar a aprender la mejor forma de gestionar la crisis.

 

 

 

1.- ÁREA PÚBLICA (Open)

Esta área representa la conducta, o impacto generado, que la misma persona conoce de sí misma, y a la vez es conocida también por los demás.

 

Se trata del área en la que las personas deberíamos estar la mayoría del tiempo, ya que de ello dependerá la calidad de la relación con los demás. La confianza se genera desde la capacidad de compartir, la vulnerabilidad, la empatía y la generosidad. Y todo ello es mucho más fácil cuando la conducta está ubicada en esta área pública.

 

Gestionar un proceso de crisis desde esta área permitirá acelerar el proceso de recuperación, ya que, a más alta confianza, menor resistencia a la acción, y mayor rapidez de ejecución. Nos interesa pues que cultivemos esta área, a costa de las otras áreas, para estar preparados para gestionar situaciones complejas.

 

Vamos a ver qué podemos hacer para que el resto de las áreas cedan un poco de terreno (¡que no todo!) para ampliar un poco más nuestra área pública, ya que sabemos que es la mejor estrategia para gestionar crisis de forma eficiente.

 

 

2.- ÁREA OCULTA (Hidden)

Esta área representa la conducta, o impacto generado, que la misma persona conoce de sí misma, pero que es desconocida para los demás.

 

Siempre habrá aspectos, hábitos, rituales, o costumbres de una persona que desee mantener en el anonimato. ¡Es parte de la intimidad del ser humano! Pero también es cierto que hay aspectos que no queremos mostrar por creencias limitantes, o suposiciones erróneas que nos hacen temer que, si nos mostramos más, habrá castigo o consecuencias negativas.

 

Esta ausencia de vulnerabilidad puede ser muy perjudicial en momentos de crisis, ya que las personas de nuestro entorno pueden llegar a desconocer nuestras necesidades reales y, por consiguiente, puede ser un obstáculo para la ayuda mutua en los momentos en los que la colaboración y el entendimiento son imprescindibles.

 

A potenciar: En esta situación de crisis es importante empezar a comunicarse más con los demás, compartiendo y expresando emociones desde la autenticidad. Al principio será retador, y dará mucho vértigo, por la falta de hábito, pero a al cabo del tiempo se convertirá en algo terapéutico y liberador, al poder “sacar fuera” aquello que necesita ser revelado para empezar a “sanar”.

 

 

3.- ÁREA CIEGA (Blind)

Esta área representa la conducta, o impacto generado, que la persona desconoce que tiene, pero que es conocida para otras personas.

 

Tenemos la creencia de que las personas nos conocemos muy bien. Como vamos a no hacerlo si ¡estamos todo el día con nosotras mismas! Pero la verdad es que existe esta parte ciega a la que no podemos acceder por un mero concepto de perspectiva y visión “desapegada”. Desde “dentro” no podemos acceder a todo lo que se puede observar desde “fuera”. Así como a la inversa.

 

En momentos de crisis el área ciega nos hace desconectarnos de los demás, ya que podemos llegar a causar impactos no intencionados que impidan la confianza con los demás. Podemos llegar a hacer suposiciones, o a causar malos entendidos, que podríamos corregir si fuéramos capaces de vernos un poco más con los ojos de otras personas de nuestro entorno.

 

A potenciar: Pedir feedback a los demás de forma regular es siempre importante, tanto si se trata de entender nuestro impacto como madre o padre, pareja, compañero/a de trabajo, responsable, etc. En una situación de crisis el pedir feedback pasa a ser todavía más crítico, ya que hay mucho en juego. Y, precisamente, en estas situaciones, las personas viven tanto en la urgencia que olvidan hacerlo de forma adecuada y con calidad.

 

 

4.- ÁREA DESCONOCIDA (Unknown)

Esta área representa la conducta, o impacto generado, que tanto la persona, como el resto de las personas de su entorno, no saben que tiene, o no han visto manifestarse hasta el momento.

 

A diferencia de las otras dos áreas, en esta ni la persona, ni el resto de las personas de su entorno, tienen información al respecto de la conducta. De hecho, esta no ha sido manifestada en ninguno de los dos niveles. Es por ello por lo que se trata de una dimensión no explorada.

 

En momentos de crisis existe la posibilidad de que las personas vivan situaciones que no han vivido en las épocas previas de estabilidad y, al hacerlo, las personas de su entorno tengan también la oportunidad de poder conocer una nueva faceta, o cara, de la persona en cuestión. Esto es positivo, tanto si el descubrimiento tiene un impacto beneficioso, como si es perjudicial para el entorno, ya que en ambos casos será posible empezar a entender como abordarlo en el futuro para el bien de la persona, así como para el beneficio del resto de personas.

 

A potenciar: Vivir con otras personas situaciones nuevas hará posible que estas se “reconozcan” más y mejor, y siembren la confianza necesaria que es fruto de las experiencias vividas. Una vivencia dolorosa, o crítica, puede ayudar a unir a las personas mucho más de lo que lo haría una experiencia lúdica o gratificante. Es por esta razón, que en momentos de crisis es una buena oportunidad para compartir diferentes espacios o actividades que darán mayor seguridad a la relación, lo que permitirá aumentar el área pública.

 

Así que ahora ya sabes como aprovechar la oportunidad que brinda la crisis para conocerte más, y hacer que los demás te conozcan mejor.

 

¡Qué lo disfrutes!

 

Enric Arola