Muy a menudo los miembros de un equipo desean tomar acuerdos en los que todas las personas que lo integran se sientan cómodas y a gusto con la decisión tomada. Es por ello por lo que buscar el consenso se convierte en un deseo muy presente entre todas ellas. Lo que ocurre es que a menudo el consenso, entendido como el proceso en el que nadie se opone a una iniciativa, puede llegar a ser utópico. Hoy reflexionaremos sobre la trampa del consenso.

Consensuar una decisión es un proceso en el cual las personas que están involucradas deciden, de forma libre y responsable, aceptar llevar a cabo una acción, sin que ninguna parte se resista a llevarla a cabo.

Ante una situación que requiere de una decisión dentro del grupo, se pueden tomar las siguientes posturas:

  • Postura muy favorable a la decisión. Se trata de las voces que abanderan o impulsan tal línea de pensamiento, o de las que le ven un claro beneficio.
  • Postura neutra. Se trata de las voces que no se muestran ni a favor, ni en contra de tal decisión, ya que se mantienen indiferentes ante la solución que se plantea. En muchos casos esto ocurre por el hecho de tratarse de un tema que no les afectar demasiado.
  • Postura de consentimiento. Se trata de las voces que no se muestran favorables a la decisión que se quiere tomar, pero aceptan llevarla a cabo por considerarla como la mejor de las opciones disponibles. Se trata de una postura de tolerancia activa, en el que la persona sabe que no es su mejor opción, pero que no existe un motivo determinante para resistirse u oponerse a esta.
  • Postura muy contraria a la decisión. Se trata de las voces que consideran que la decisión puede ser muy perjudicial y, por consiguiente, se muestran muy contrarias a llevarla a cabo.

Cuando hablamos de una decisión acordada por consenso, normalmente se da en los casos en los que TODAS las personas del equipo adoptan alguna de las tres primeras posturas.

Que esto ocurra, durante las dinámicas de los equipos, no es tan habitual como sería deseable, lo cual genera demoras en la consecución de objetivos, así como aumenta en nivel de frustración entre sus miembros.

La trampa del consenso 02

¿Por qué cuesta tanto llegar al consenso?

El consenso, ese gran deseado del proceso de trabajo en equipo, no llega a materializarse tan fácilmente a causa de las siguientes razones:


  • Exceso de personas involucradas en una toma de decisión

A menudo los equipos de trabajo están formados por un número extenso de integrantes que dificulta el proceso de decisión. Si ya es difícil que se entiendan dos personas ante temas críticos, ¿qué no va a ocurrir cuando se debe consensuar entre varias personas?

A más personas, más sensibilidades, más visiones distintas, y más agendas diferentes. Además, los equipos que más decisiones críticas toman suelen ser los equipos directivos, y estos son los que suelen tener mayor número de miembros.

En nuestras intervenciones, a menudo trabajamos con equipos directivos de más de diez personas, ya que las grandes organizaciones, con estructuras transversales, generan mayor número de roles directivos.

Es por este motivo que muchas organizaciones están haciendo grandes esfuerzos en crear unidades directivas más reducidas (de 4 o 6 personas) para ser más rápidas y operativas (al menos esta es la intención) en la toma de decisiones.


  • No existe cultura de escucha dentro del equipo

Las personas que conforman un equipo de trabajo representan una necesidad o interés particular de la organización. Por este motivo, cada integrante busca influir a los demás, con mayor o menor determinación, para poder lograr los objetivos que su área persigue y, de esta manera, poder hacer “su trabajo” de la “mejor” forma posible, y así llegar a ser reconocidos por ello.

Cuando esto ocurre, el foco en el proceso de decisión no está tanto en lo común (objetivo global), sino más bien en lo particular (objetivo local). Esto dificulta el proceso de comunicación integrador e inclusivo, lo que genera un pobre nivel de escucha entre las personas que constituyen el equipo. Cada persona está más dispuesta y orientada a hablar de su libro, más que a mostrarse curiosa e interesada en descubrir el libro de los demás.


  • Ante decisiones críticas, las voces del equipo se polarizan

Existen decisiones fáciles de tomar, ya que tienen que ver con asuntos de menor importancia. Otras, por el contrario, tienen que ver con asuntos más cruciales para el equipo, o para la organización, lo que supone un reto a la hora de acordar una decisión común.

Esto es así por el hecho de que al discutir asuntos muy sensibles a las consecuencias que se pueden generar en el entorno, las personas se sienten con la necesidad de defender y respetar la opción específica que representan.

De esta forma, la acción de una persona del equipo va a generar, de forma automática, una reacción de otras personas del equipo que representan otras necesidades que se pueden ver perjudicadas por la acción de la primera. Esto, originará que las diferentes posturas dentro del equipo se alejen en lugar de aproximarse, lo cual va a dificultar la toma de decisión por consenso.


  • Las personas del equipo necesitan hacer oír su voz

Otra de las razones por las que resulta tan difícil llegar al consenso en los equipos, viene dada por el hecho de que las personas que lo integran necesitan hacer sus contribuciones de valor, así como ser reconocidas por las mismas.

O, dicho de otra forma, cualquier persona del equipo, siente la necesidad de expresarse para mostrar su compromiso al resto de integrantes, así como para ser parte de lo que se está construyendo como equipo.

Lo que, dicho sea de paso, a veces genera reacciones de ego desmesurado, donde las personas no se permiten aflojar sus posicionamientos, con la creencia (limitante) de que, si ceden a las opiniones de los demás, no serán tan buenos profesionales al haber “perdido una batalla”.

En estos casos nos falta vulnerabilidad, a la par que generosidad, para poner el sentido común, y las ideas, por delante de la imagen personal.


Por estas razones, entre otras, a los equipos les cuesta muchísimo llegar al consenso durante su proceso de decisión grupal.

En el próximo artículo abordaré posibles estrategias para potenciar la toma de decisiones consensuada entre los miembros del equipo.

Por el momento te invito a que reflexiones, juntamente con tu equipo, sobre lo que os impide acordar decisiones de forma más eficiente.

Enric Arola