Como siempre por estas fechas, es bueno hacer un poco de balance del año que dejamos atrás, al mismo tiempo que reflexionar sobre lo que nos gustaría encontrar durante el año que en breve nacerá. Hoy voy a darte ideas sobre la lista de deseos para un nuevo año.

Las buenas intenciones para con uno mismo representan el deseo de seguir creciendo personalmente a la vez que seguir transitando el sendero de la propia felicidad. Y ésta, tiene muchas apariencias, formas y colores; así como existen muchas sensibilidades, personalidades y necesidades de cada uno de los seres humanos.

Me gustaría compartir algunas reflexiones sobre lo que quiero más en mi vida durante el próximo año, con la intención de que tu puedas también chequear hasta que punto se trata también de deseos tuyos. En cualquier caso pero, lo dicho, los deseos y los sueños son algo muy personal que, muchas veces, llegan a ser compartidos.

La lista de deseos para un nuevo año

 Ahí van mis deseos para el año que en breve iniciamos:

  • “Cazar” momentos únicos y especiales

Hace ya tiempo, tuve un compañero de trabajo de Lituania que compartía conmigo la gran afición, y a la vez compromiso consigo mismo, que tenía (y espero siga teniendo). Se trataba de buscar experiencias únicas que le hicieran vivir momentos de plenitud y felicidad a niveles muy profundos.

No es tan fácil el conseguirlo como sí lo es el desearlo, pero sólo si se persiguen se pueden llegar a vivir. Todos sabemos que se siente cuando vivimos momentos así; a veces incluso no es sencillo definir nuestro estado mientras eso ocurre. La buena noticia es que conseguirlo no tiene que ver tanto con el dinero, sino más bien con conectar con algo puro que existe en cada uno de nosotros mismos como personas sensibles y emocionales que somos por naturaleza. Pisar descalzo un prado verde, nadar desnudo en un lago solitario, o sentir la brisa mientras se es testigo en silencio de una puesta de sol, son ejemplos de estas sensaciones que necesitamos que nuestro corazón acumule para cargar energía, optimismo y felicidad.

  • Desconectar más

Los expertos nos recuerdan lo importante que es aburrirnos, salirnos de unas agendas llenas y estructuradas que hasta se dan durante los períodos de descanso. La tecnología es una gran aliada, sin lugar a dudas, que nos ayuda en ser más eficientes en nuestro día a día, tanto a nivel personal como profesional; el problema es que nos roba mucho tiempo para simplemente divagar dejando que nuestra mente desconecte de un foco específico que nos reclama nuestra atención e intención.

La creatividad viene muy a menudo estimulada precisamente por estos estadios donde nos permitimos “estar” más que “hacer”.lista-de-deseos

  • Controlar menos

Añadir un poco de locura a nuestro día a día nos acerca a cambiar nuestros rituales y paradigmas más clásicos, y así poder sorprendernos con nuevas visiones y sensaciones que nos puedan aportar grandes satisfacciones.

Cierto es que lo que nos funciona y nos hace felices mejor no tocarlo, pero a veces hacemos las cosas porqué las necesitamos (o así lo creemos) y no tanto porque las deseemos realmente.

Se trata pues de atrevernos a dar un paso adelante y hacer cosas que normalmente no nos atrevemos a hacer; mitigando un poco el riesgo si se quiere, pero desatándonos más de lo que solemos hacer.

  • Hacerlo fácil

La vida, creo que todos llegamos a la misma conclusión, es cada vez más compleja e incierta, por lo que las viejas fórmulas ya no funcionan como antes, o no lo hacen en todos los casos.

Nuestra mente nos avisa y nos reclama controlar al máximo esta complejidad, por lo que nos hace elaborar planes, acciones o patrones de conducta que son también cada vez más complejos y elaborados. Esto ocasiona vivir estas situaciones con pesadez y ansiedad, convirtiéndose en una gran invitación precisamente a no cumplirlos más en el futuro.

Así pues para gestionar la complejidad debemos hacerlo cada vez más fácil, más sencillo, más cómodo. Sólo así se hará camino de forma sostenible y atractiva.

  • Ir contra corriente

Muy a menudo acabamos haciendo lo que hacen todos y nos mostramos insatisfechos precisamente por sentirnos parte de una “corriente única” que no compartimos.

Nuestra parte reactiva más complaciente y perteneciente nos convierte en un ganado de ovejas que avanzan sin un propósito claro. Ser valientes para diferenciarnos en aquello que creemos y deseamos nos puede incomodar pero también nos puede acercar a nuestra felicidad. Vale la pena pagar este peaje.

Te deseo un nuevo año lleno de aquello que tiene sentido y significado para ti!

 

Enric Arola