El liderazgo tiene que ver con el poder. Un equipo de alto rendimiento también tiene que ver con la gestión del poder. Y las conexiones entre las personas tienen que ver, igualmente, con las relaciones de poder. En este artículo voy a abordar este concepto tan fundamental en nuestra sociedad.

En palabras de Julie Diamond (cofundadora del Instituto de Trabajo de Procesos, referente en la investigación sobre la gestión del poder, y creadora de la herramienta de diagnóstico DPI – Diamond Power Index®), el poder es:

“Nuestra capacidad de impactar e influir en nuestro entorno”

De esta forma, todas y tod0s estamos continuamente participando en dinámicas de poder en cada uno de los ámbitos en los que nos encontramos (entorno profesional, familiar, pareja, amigos, vecinos, etc.).

Diamond apunta dos dimensiones del poder:

 

  • Poder Personal:

Se trata del impacto e influencia que se deriva de las capacidades inherentes al individuo por su personalidad, habilidades sociales, o sentido de propósito.

Un ejemplo de esto puede venir determinado por el poder que tiene una persona muy extrovertida ante un grupo de personas más introvertidas; o por el poder de la persona que está más comprometida ante un proyecto, ante aquellas que no lo están tanto.

 

  • Poder Posicional:

Se trata del impacto e influencia que se deriva del rol o función que la persona ocupa dentro de un sistema determinado.

Un ejemplo sería el poder que tiene el responsable de un equipo ante sus integrantes; o el que tiene la madre respecto a sus hijos; o el del policía ante los transeúntes.

 

Como Julie Diamond nos indica, mientras el Poder Personal nos ofrece capacidad para actuar, el Poder Posicional nos da licencia para actuar.

 

La gestión del poder en la organización.

 

El uso del poder por parte de cada persona es lo que puede llegar a causar incomunicación. Y dolor en las relaciones con otras personas.

Todos tenemos, a la vez, un poder (personal y posicional) más alto, o más bajo, en función del contexto y en cuanto a los interlocutores que tengamos en cada momento.

Hacer un buen uso de este, puede ser clave para poder tener relaciones de calidad, mejorar nuestra estabilidad emocional, así como incrementar también nuestra productividad.

Pero muy a menudo, bien sea por estar viviendo situaciones de alto estrés o miedo, o por el mero desconocimiento de como gestionar una relación con una persona determinada, todos podemos llegar a hacer un mal uso de nuestro poder.

En estos casos se pueden dar también dos escenarios:

 

  • Abuso de poder:

En este caso la persona está coartando la libertad de acción u opinión de las personas que poseen un poder más bajo, al no considerar sus perspectivas o necesidades.

El abuso de poder puede venir por la parte posicional, cuando, por ejemplo, el responsable de un equipo impide a sus colaboradores directos realizar una acción al estar usando su rango superior.

Pero también puede venir por la parte de poder personal, cuando, por ejemplo, el individuo se aprovecha de otra persona, usando su gran capacidad de persuasión con alguien más complaciente.

 

  • Infrautilización del poder:

También existe un mal uso del poder cuando se infrautiliza el poder (personal o posicional) que se posee.

Ejemplo de ello puede ser cuando el padre no pone los límites adecuados que debe establecer con sus hijos para garantizar un buen proceso educativo (infrautilización del Poder Posicional de la persona).

Otro ejemplo sería cuando una persona con la experiencia de haber vivido en el pasado una situación que se repite en el presente, no se atreve a compartirla con otras personas que son más inexpertas con respecto a esta (infrautilización del Poder Personal).

 

En definitiva, el poder requiere de ser gestionado con responsabilidad y, por mucho que nos cueste, afrontándolo de forma directa y respetuosa con los demás.

En mi próximo artículo vas a encontrar los requisitos que todos debemos tener en cuenta para mejorar nuestra gestión del poder.

Mientras tanto, te dejo más información sobre el trabajo de Julie Diamond.  Power Intelligence®, y sobre la herramienta Diamond Power Index®, que te puede interesar para seguir profundizando en este aspecto tan interesante y necesario del liderazgo:

 

 

Que disfrutes gestionando tu poder con responsabilidad y respeto.

Enric Arola