Resulta difícil prever el futuro de la gestión empresarial en un contexto de cambio organizativo frenético. La mayoría de las organizaciones se las ven y se las desean para conseguir los resultados perseguidos, o incluso para poder sobrevivir en un entorno como el actual. Es por ello que le dedican muchísimo tiempo, recursos y energía personal a convertirse en empresas altamente eficientes. Esto, que puede ser muy necesario, no es suficiente. Las empresas que realmente triunfan son aquellas que también le dedican tiempo, recursos y energía a preparar el futuro de su organización.

El gran dilema de muchas organizaciones pasa por decidir, aunque sea de forma no consciente ni reflexionada, cómo quieren relacionarse con su pasado, cómo lidian con su presente, y cómo quieren construir su futuro.

  • El Pasado: Muchas organizaciones todavía viven de lo que fueron, de aquello que les hizo entrar en la escalera de la gloria, y que todavía les sirve para tener el respeto y admiración del mercado. Y allí están: acomodadas, relajadas y saboreando todavía las mieles de su éxito. Son aquellas organizaciones que les cuesta mucho moverse ya que el riesgo de estropear lo que les da frutos es muy alto. Pero la fuente del éxito no es un manantial inagotable, ni un cheque en blanco.
  • El Presente: Hay compañías que simplemente se dedican a seguir vivas y a operar para seguir funcionando de la mejor manera en el momento en el que les ha tocado vivir. Estas empresas piensan, diseñan, se organizan y ejecutan desde el cortoplacismo ya que entienden que el futuro es demasiado imprevisible para considerarlo, y además requiere una dedicación y energía que deben destinar al día a día. Da la sensación que en algunos casos vayan a remolque del mercado, más que marcar tendencia y anticiparse a él.
  • El Futuro. También existen compañías que están totalmente orientadas a lo que se puede necesitar en el futuro. Son aquellas que dedican muchos recursos a entender que es lo que va a suceder en el mercado y cuáles van a ser las necesidades de sus cliente. Viven dos o tres pasos por delante del entorno. Esto les hace ser muy innovadoras y punteras pero también a veces desconectadas de la necesidad actual. A menudo el entorno no llega a apreciar, e incluso entender, sus propuestas y contribuciones.

Preparar el futuro

Como podemos ver es fácil perder el equilibrio en relación a donde tienen que ubicarse las organizaciones. ¿Cómo hacerlo entonces? Es importante que las empresas recuerden lo siguiente:

La organización debe mirar al futuro para entender, no para asustarse. Y al mismo tiempo deben mirar atrás para celebrar lo conseguido y darse cuenta de lo que no hay que volver a hacer.

Así pues la organización debe ocuparse del presente, a la vez que preparar el futuro constantemente.

¿Cómo preparar el futuro de la gestión empresarial?

Cualquier organización empresarial que quiera preparar su futuro debe acudir a la primera regla de la productividad y hacerse de vez en cuando las siguientes preguntas:

  • ¿Qué va a valorar mi cliente/mercado/entorno en el futuro?
  • ¿Cómo podré yo contribuir a satisfacer la necesidad del cliente?
  • ¿En qué nos estamos convirtiendo como organización?
  • ¿Cuál es la esencia o “ADN” de la organización que será relevante para el futuro?
  • ¿Cuál es el valor prioritario que definirá mi organización en el futuro?
  • ¿Qué cultura de liderazgo va a necesitar mi organización para hacer frente a las necesidades futuras de mis clientes?

Con total seguridad las empresas que busquen y trabajen en el presente las respuestas a estas preguntas estarán sembrando un futuro del sector empresarial más exitoso.

¿A qué esperamos pues?

Enric Arola