Liderar no es nada fácil. No existen fórmulas únicas. No todos partimos del mismo lugar y nuestras vivencias  y nuestros sueños van a forjar nuestro estilo de liderar. Hoy hablamos del jefe controlador.Algunas actitudes al liderar son más resonantes, mientras que otras son más dañinas para el propio individuo y para la organización.

Toda persona que tenga una cierta experiencia laboral podrá identificar claramente este perfil de liderazgo (con suerte recordando una situación del pasado, o desafortunadamente viviendo en el presente dicha circunstancia en las propias carnes). En todo caso este es un perfil que no sólo sufre por su propia forma de trabajar, sino que incomoda en gran medida a las personas de su equipo, minando su desarrollo y satisfacción profesional.

Características del jefe controlador

  • La eterna vocación técnica. La mayoría de los líderes, por no decir casi su totalidad, han sido profesionales técnicos o administrativos antes que gestores de equipos. Esto hace que muchos de ellos estén muy apegados a seguir ejerciendo tareas más operativas que de liderazgo una vez asumido su rol de dirección. Esto es normal ya que es lo que realmente dominan después de tanto tiempo, y además les hace “propietarios únicos” de su desempeño profesional.
  • La alta exigencia como motor para producir. Muchos gestores de equipos han vivido en culturas organizativas donde la alta exigencia les ha marcado su etilo de liderazgo, convirtiéndolos en grandes “conseguidores”. Esto de por si no es malo, el problema viene cuando la necesidad de conseguir es tan alta que no deja espacio a atender las necesidades de las personas “productoras” de estos resultados. Son jefes controladores que replican los estilos controladores del pasado.
  • Reconocimiento recibido por la calidad suministrada. Los patrones de actuación más íntimos de los jefes controladores, quizás originados desde nuestra tierna infancia, están estrechamente vinculados al hecho de recibir reconocimiento por los demás por las cosas bien hechas. Nuestros padres, profesores o personas influyentes en edades tempranas, nos premiaban con afecto, o con algo material, cada vez que les agradábamos con nuestras acciones, hasta el punto de anclar este patrón en nuestra lógica de acción. Esto ha hecho que nuestro ADN de liderazgo personal haya entendido que para conseguir la calidad, que el entorno me reconoce, es preciso tomar control del proceso productivo y de cada detalle, para que el esperado premio no se esfuma.
  • Baja empatía para con la autorrealización de los demás. Un jefe muy controlador es alguien que sólo ve la zanahoria que está a punto de atrapar e ignora lo demás y, haciéndolo, no se da cuenta que pone en su contra a potenciales aliados que podrían hacerle conseguir no sólo esta zanahoria, sino incluso muchas más. Muchas veces, la falta de sensibilización acerca de lo que están perdiendo las personas de su equipo con su actuación, acarrea una disminución de sus niveles de implicación y fidelización, no sólo para con el líder, sino para con la organización que lo permite de forma cómplice.las_caracteristicas_del_jefe_controlador

 

Cómo desarmar al jefe controlador

  • Tomar conciencia del impacto real en el propio individuo. Es fundamental que el jefe controlador tenga la oportunidad de mirarse al espejo para poder ver que impacto negativo está generando en su propio detrimento. Este tipo de líder sufre mucho su día a día profesional ya que, por mucho que lo intente (y es increíble ver como puede llegar a estar en tantos frentes!) no puede llegar a estar encima de todas las cosas, tal como le gustaría. Esto le provoca mucha ansiedad que no hace más que aumentar, ya que el incremento de miembros del equipo, la creciente complejidad de variables a considerar, o las estructuras matriciales, le van a ir poniéndole contra las cuerdas. Puede vivir un tiempo con la ilusión de tenerlo todo bajo control, pero esto tiene una fecha de caducidad muy temprana. Hacerle un Feedback 360º, o tener una seria y directa conversación con su responsable, pueden ser algunas de las maneras para ofrecerle un espejo con el que asimilar su impacto no deseado pero dañino para la organización.
  • Tomar conciencia del impacto real en las personas del entorno. Un jefe controlador no permite que las personas se realicen profesionalmente y muestren sus habilidades. Estos líderes son los primeros en quejarse de la falta de iniciativa y proactividad de sus colaboradores, cuando en muchos casos ellos son los claros responsables de que esto ocurra al no darles suficiente espacio para que muestren sus capacidades y aprendan de sus errores. Los integrantes del equipo deben ser valientes y tomar riesgos (mesurados) para reivindicar su “control legítimo” ante su líder, retándolo a repartir juego.
  • Reducir los tiempos de dedicación a los detalles. Muchos jefes controladores controlan porque tienen mucho tiempo para controlar. Su falta de implicación, o interés, en temas estratégicos o en establecer relaciones, hace que algunos se refugien en sus despachos y se pongan a analizar, o a tratar aquello que no les toca. Los jefes controladores roban el trabajo y el desarrollo profesional de sus colaboradores. Para que esto no pase será bueno ayudarles a desintoxicarse alejándose de esos espacios y momentos donde entra en demasía en los detalles. Él mismo puede obligarse a incrementar sus espacios durante su jornada laboral para establecer relaciones, comunicarse con sus colaboradores, crear alianzas con stakeholders, o pensar de forma estratégica.

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  • Fomentar la toma de decisiones desde la participación colectiva. Un jefe controlador tiende a abusar del reporting para asegurarse que los objetivos se van cumpliendo convenientemente. Durante una reunión de equipo es fácilmente apreciable una conversación unilateral y muy guiada donde todos los integrantes se dirigen principalmente al responsable para rendirle cuentas. En muchos casos, además, puede que el jefe controlador, haya trabajado todos y cada uno de los puntos tratados en la reunión para tener listas sus soluciones. Una forma para ir desarmando al jefe controlador consiste en ir cambiando la dinámica de las reuniones, haciéndolas más participativas y donde las soluciones surjan de un debate consensuado entre sus integrantes.
  • Pedir Feedback de forma continua a sus “sufridos” colaboradores. Los jefes controladores que realmente quieran dejar de estar tan esclavizados por su excesivo control, tienen la gran oportunidad de “utilizar” a las personas de su equipo para que le ayuden en su cometido. Pedirles feedback de forma recurrente después de las reuniones uno-a-uno, o en las reuniones de equipo, puede ser de gran ayuda para él. Además, haciéndolo, tomará también conciencia del progreso realizado, cosa que le animará a seguir progresando. Para saber más acerca de cómo desarrollar un liderazgo sostenible te invito a ver este post.
  • Reflexionar acerca de volver al rol de técnico. Y en todo caso, el jefe controlador siempre tiene la oportunidad de reflexionar acerca de su vocación de ejercer de técnico versus ejercer de gestor de equipos, sabiendo que ambas son clave para la organización y muy legítimas. Tomar la iniciativa en decidir, de forma valiente, cuál es la que quiere realizar realmente (de corazón y no sólo de cabeza) le va a asegurar una mayor satisfacción profesional futura, al tiempo que le evitará que la organización le recoloque en el futuro.

Enric Arola