STOP. Necesitas parar y tomar aire. No puedes seguir en esta rueda que te está desgastando.

Aunque no es muy habitual, de vez en cuando nos enteramos por algún medio de comunicación que un artista, alguna persona del mundo del deporte, o incluso algún profesional libre o directivo de una gran multinacional deciden hacer una pausa en su trayectoria profesional y tomarse un periodo sabático. En este artículo me gustaría reflexionar sobre como desconectar para reconectar.

Si por periodo sabático entendemos el hecho de dejar de trabajar e interrumpir nuestra actividad profesional habitual, la verdad es que sólo algunos pocos pueden llegar a ponerlo en práctica.

Por descontado, para llevarlo a cabo puede ayudar tener un colchón económico que lo permita, pero sobretodo requiere de una gran valentía y compromiso con el crecimiento personal y profesional de uno mismo.

Aunque los cambios y fluctuaciones de un mercado cada vez más volátil y complejo no lo pongan nada fácil, las personas necesitamos poder encontrar espacios de desconexión que nos permitan entrar en procesos de mayor creatividad y evolucionar hacia nuevos estadios de mayor productividad y bienestar.

Está claro que siguiendo con nuestro ritmo vertiginoso, que además parece que va aumentando cada vez más, no nos es sencillo encontrar el estado ideal para desaprender y volver a contribuir con algo de mayor valor.

Desconectar para reconectar: El ciclo de la desconexión

Para poder dar una mejor versión se requiere de seguir un proceso de tres fases.

 

desconectar para reconectar

 

1- Limpiar y Vaciar para recuperar la energía perdida

Para plantar algo en un huerto necesitamos preparar bien la tierra, así como para construir una casa necesitamos asegurar una buena cimentación. Y ambas cosas requieren tiempo, así como saber que al renovar el huerto o reedificar la casa tendremos que volver a preparar la tierra y volver a cimentar.

De la misma forma el desarrollo personal y profesional de las personas requiere de períodos donde poder interrumpir el trabajo o actividad que hacemos habitualmente para poder desconectar y poder recargar la energía perdida durante el último periodo.

De hecho las vacaciones estarían para ello, pero lo que ocurre es que muy a menudo éstas no se usan ni organizan de la mejor forma, y además, en muchos casos tampoco nos permiten recuperarnos totalmente del desgaste realizado.

 

2- Explorar nuevos paradigmas

Sólo cuando la niebla empieza a despejar podemos visualizar las posibilidades que el entorno nos ofrece.

Cuando somos capaces de salirnos de la espiral perversa del tren de alta velocidad, y sólo después de un periodo de recuperación física y emocional, podemos empezar a reflexionar sobre aspectos trascendentes de nuestra vida personal y profesional.

Con una atención más pausada y contemplativa es posible recuperar nuestra esencia y dirección básica como personas para entender cuál es nuestro propósito personal y como consecuencia de ello, poder redescubrir nuestra vocación profesional. Te invito a preguntarte a ti mismo ¿cómo lo estoy haciendo?

 

3- Rellenar con nuevos hábitos y recursos

La curiosidad, que nos visita cuando aprendemos a desaprender, nos invita a buscar nuevos caminos que antes ni nos habíamos planteado.

Cuando hemos conseguido vaciar nuestro contenedor y hemos reducido la velocidad de la marcha, el paisaje se hace más nítido y empezamos a disfrutar con nuevos hábitos que nos permiten crear nuevas cosas y así poder abordar problemas desde otras perspectivas.

Cuando aprendemos a hacer este proceso, una y otra vez (como ciclo continuo que es), dejamos de sufrir tanto y conseguimos adaptarnos y evolucionar de forma más satisfactoria y sostenible con el mundo.

En el próximo artículo voy a compartir contigo una serie de recomendaciones para poder crear una espiral positiva de desconexión.

Hasta entonces, no te olvides de vaciar – explorar – rellenar – vaciar – explorar – rellenar – vaciar …

 

Enric Arola