En el ámbito profesional, así como en nuestra vida personal, los individuos solemos debatirnos continuamente sobre nuestras acciones y comportamientos que queremos, o podemos, realizar para con los demás. A veces somos prudentes y reaccionamos a situaciones externas y no ofrecemos mucho a los demás, y en otras ocasiones nos entregamos totalmente para, de forma proactiva, intentar hacer la vida más fácil a los que se encuentran a mi alrededor. Hoy voy a hablar de cómo potenciar un Liderazgo Generoso.

No es ninguna novedad afirmar que nuestro entorno, en especial el laboral, es algunas veces muy hostil ya que nos obliga a estar atentos para no sufrir contratiempos que van en contra de nuestros intereses e incluso que pueden generarnos un dolor emocional intenso.

Al mismo tiempo, el entorno profesional donde operamos lo solemos asociar a la puerta de nuestra satisfacción y bienestar profesional futuros. De ahí que lo que hacemos en el presente pretenda ser un seguro o salvavidas para lo que vendrá. En este sentido solemos medir muchísimo nuestro impacto, esfuerzo, y el uso de los recursos para que dentro de un tiempo no sólo no tengamos problemas sino que, a ser posible, nos vaya mejor.

Por lo tanto el mundo corporativo nos ofrece un sinfín de oportunidades para ser conservadores en nuestras acciones, y por consiguiente es muy tentador, y a veces nuestra cabeza nos indica que hasta sensato, no ser excesivamente generosos con los demás. Esto nos puede ocurrir en momentos como los siguientes:

  • No compartir información que yo poseo con los demás, ya que de esta manera yo seguiré teniendo influencia e impacto en la organización, y especialmente en mis responsables.
  • No ofrecer a los demás recursos o herramientas físicas o virtuales que podrían facilitar su trabajo, ya que al hacerlo yo podría llegar a ser menos competitivo que ellos y, además, hasta podrían usarlas contra mis intereses.
  • No ayudar de forma desinteresada a otras personas a gestionar sus adversidades o problemas ya que normalmente no lo hacen conmigo y perdería el escaso tiempo que tengo.
  • No reconocer de forma pública en el seno de mi área o departamento las cualidades o virtudes de compañeros que realizan un trabajo similar al mío, ya que sería como desvalorarme a mi mismo delante de los demás.

Estas situaciones, que son muy habituales en cualquier contexto profesional constituyen, en muchos casos, una gran plaga que bloquea la productividad, y en definitiva, el éxito de los equipos y las organizaciones.

La cosa se complica mucho cuando estas actitudes o comportamientos también son adoptados por los líderes de equipos. Ahí la situación aún es más perjudicial para la empresa ya que afecta a la cultura de la misma. Los integrantes de los equipos reciben de sus responsables un mensaje subliminal que les anima a ser cautelosos, e inclusive avaros con el resto de compañeros, y todavía más con los de otras áreas.

Esto no deja de ser paradójico ya que normalmente es el mismo líder el que se queja de la poca generosidad de sus colaboradores complaciéndose de cómo esto afecta al equipo y a la empresa en general.

Cómo potenciar un Liderazgo Generoso 2

ACCIONES PARA POTENCIAR UN LIDERAZGO GENEROSO

En las manos de los líderes de las organizaciones está el empezar a crear una cultura de liderazgo generoso en sus empresas. Cada vez estoy más convencido de que ésta es una clara acción para aumentar la productividad. Así pues, ¿Cómo hacerlo?

  • Tomar conciencia de los momentos en que, como líder, no actúo con generosidad. Si decidimos con convicción estar atentos de las situaciones o momentos donde no soy generoso, empezaremos a mejorar nuestro impacto e influencia con los demás.

Acción Sugerida: Dedícate un día durante no más de 15 minutos de reloj a escribir en una hoja los momentos o situaciones en el trabajo (o fuera si quieres) donde eres avaro con los demás.

  • Escoger algún aspecto donde empezar a aumentar mi generosidad. Puede ser que al inicio me sea muy difícil compartir con los demás un recurso o información que pienso que es muy valiosa para mi situación de privilegio en la empresa, pero sí puedo comenzar, por ejemplo, a ofrecer mi ayuda en algún aspecto, que facilite el trabajo de los demás.

Acción Sugerida: De la lista que hayas confeccionado, escoge una de las situaciones y comprométete hasta el final en ser generoso.

  • Elige a un aliado de tu alrededor que te haga de espejo. A veces no nos damos cuenta cuando somos tacaños con los demás y tampoco sabemos como podemos romper la tendencia.

Acción Sugerida: Pídele a una persona de la empresa con la que tengas confianza que te diga cuando ve que estás actuando como un avaro y que te informe del impacto o consecuencias que esto genera en los demás. Seguro que te va a ofrecer sugerencias que te van a inspirar a ver la situación con otros ojos. Obviamente es importante que elijas a una persona que no se caracterice precisamente por su tacañería.

  • No permitas comportamientos mezquinos en el seno de tu equipo. Empieza como responsable a crear una cultura de liderazgo generoso en tu organización.

Acción Sugerida: Cuando detectes que alguno de tus colaboradores no está siendo generoso con los demás, sino más bien al contrario, házselo saber lo antes posible informándole de las consecuencias de sus actos. Así mismo reconoce públicamente las muestras de generosidad de tus colaboradores.

Y para acabar con este artículo, permíteme que te de una buena noticia: Ser generoso tiene regalo. ¿Sabes cuál?

Exacto! La generosidad viene devuelta. Cuando somos generosos con las personas, éstas son generosas con nosotros. ¿Acaso no es esto algo que ya sabíamos todos?

Y si es así, ¿ a que esperamos a ponerla en práctica?

Te agradezco tu generosidad compartiendo este artículo con las personas de tu equipo o entorno.

Enric Arola