Hace unos días tuve la suerte de ser invitado por APD- (Asociación para el progreso de la dirección) para participar en el Cine Fórum Empresarial organizado con motivo del estreno de la película “Ocho Apellidos Catalanes” del director de cine español Emilio Martínez Lázaro. Compartí una serie de reflexiones acerca de cómo gestionar la diversidad empresarial para que sea más una aliada que no una enemiga en el marco de las relaciones empresariales. Hoy para escribir este post me basaré en los cuatro acuerdos toltecas de Miguel Ruiz para gestionar la diversidad empresarial.

Ya el título del cinefórum “La Gestión de la Diversidad en las Organizaciones, semilla para la excelencia o bomba de relojería” indica dos vías para gestionar esta particularidad de muchos equipos. Siempre que tengo la suerte de acompañar a organizaciones o equipos en su desarrollo me alegro mucho cuando estoy en presencia de grupos de personas con una gran diversidad (culturas, edades, género, personalidades, formación, etc.), ya que creo que esto es realmente un auténtico regalo.

Ahora bien, se trata de un regalo que puede ser un verdadero infierno si no se sabe usar de la forma correcta. Todo va a depender de la manera en la que se aborde y gestione esta diversidad. Y esto no es fácil. Nada fácil.

Los seres humanos buscamos sentirnos confortables con nuestro entorno y esto significa muchas veces apegarnos a lo conocido. Lo desconocido nos aterra. Nos pone nerviosos porque no sabemos cómo afrontarlo. Esto, además, tiene mucho que ver con la gestión del cambio, ya que éste nos invita a afrontar las cosas de forma distinta a como se ha hecho hasta ahora.

Cómo gestionar la diversidad empresarial tiene que ver, entre otras cosas, con CUIDAR, PULIR y hasta MIMAR, diría yo, la comunicación entre las personas. Para ello a menudo me gusta nombrar uno de los diez libros de liderazgo empresarial que tengo como referentes, en este caso a Miguel Ruiz y los 4 acuerdos del conocimiento Tolteca, que nos recuerda unos claros y retadores principios a seguir que fomentan una buena comunicación inclusiva y respetuosa con lo “distinto”.

Los cuatro acuerdos toltecas para gestionar la diversidad empresarial

Los 4 acuerdos para gestionar la diversidad empresarial

  • Ser impecable con nuestras palabras. Este acuerdo nos recuerda la importancia de ser respetuosos con lo que decimos de nosotros mismos y de los demás. A veces de nuestra boca salen palabras muy duras, e inclusive muy injustas, sobre lo que somos o hacemos. Cuando esto pasa estamos disminuyendo la confianza con nosotros mismos y dejamos de ser auténticos. A su vez, cuando nos tratamos mal a nosotros mismos también tratamos mal a los demás, hablando de ellos de forma gratuita e irrespetuosa. En este caso estamos trabajando para hundir su confianza personal, no aceptamos la diversidad, en lugar de hacer brillar a los demás para dar lo mejor de ellos mismos.
  • No tomarse las cosas a título personal. El segundo acuerdo tiene que ver con entender que las cosas que algunas personas me puedan decir a mi, cuando no están siendo impecables con sus palabras, no me pertenecen y por consiguiente no me las puedo tomar a mal. De hecho, seguro que otras personas me podría decir exactamente lo contrario sobre el mismo aspecto. Muchas veces son proyecciones de los mismos emisores en relación a sus necesidades, miedos, frustraciones, etc.
  • No hacer suposiciones. Un tercer acuerdo consiste en no imaginarnos situaciones que no se corresponden con la realidad. Dicho de forma más coloquial: no montarnos películas. Muy a menudo completamos la información ausente (que nos llega básicamente por los canales auditivo, visual y kinestésico) con interpretaciones basadas en nuestros patrones de personalidad alimentados por experiencias pasadas. Es entonces cuando nos convertimos en auténticos guionistas del porqué de las cosas que muy a menudo confeccionamos relatos totalmente erróneos.
  • Haz siempre lo máximo. Y el último acuerdo se basa en hacer las cosas dando siempre nuestra mejor versión. Muchas veces que sepamos cuál es la mejor de las alternativas a realizar no significa que acabemos haciéndola, ya que fácilmente podemos caer en prejuicios, temores, etc. Respetamos este acuerdo cuando somos capaces de vencer todos estos obstáculos y escoger la mejor opción que tenemos entre manos.

En numerosas ocasiones incumplimos estos acuerdos, lo cuál empobrece la comunicación y desaprovechamos el poder de la diversidad en lugar de hacerlo crecer.

Así pues si queréis integrar en lugar de polarizar, os recomiendo que empecéis escogiendo de estos cuatro acuerdos de Miguel Ruiz el que menos respetáis, para que a partir de mañana hagáis lo posible para honrarlo.

Esto os permitirá no sólo gestionar, sino también disfrutar de la diversidad.

¡Que disfrutéis de lo distinto!

Enric Arola