En breve saldrá publicado mi segundo libro, La magia de los equipos extraordinarios, después de un año de haber iniciado el proyecto. Se trata de un reto ilusionante, que requiere mucha energía, gran concentración y enorme tesón. Pero al final compensa; y mucho. Pero para conseguir llevarlo a cabo se necesita tener claro una serie de recomendaciones para saber cómo empezar a escribir un libro, que en este artículo me gustaría compartir.Mi profesión habitual no es la de escritor.  Mi dedicación es otra. Lo cual ya es un punto de partida a tener en cuenta al decidir escribir un libro.

Mi primer libro, Coaching de Equipos, lo escribí a cuatro manos con mi amigo César Piqueras, escritor, conferenciante y coach, que me animó y me enseñó a dar mis primeros pasos en la escritura profesional.

La experiencia, por poca que sea, es un grado. Y al escribir este segundo libro uno se da cuenta de que existen mecanismos adquiridos previamente que facilitan el llevar a cabo un proyecto como este.

Esta vez, a diferencia de la primera, no había un coautor. Y ha supuesto un plus en cuanto a la dedicación y al esfuerzo dedicado.

Hacer un “hueco” en mi frenético día a día para un proyecto de estas características no es algo que se pueda improvisar.

Recomendaciones para escribir un libro

Me gustaría compartir una serie de recomendaciones para escribir un libro y no morir en el intento.

Tiene que existir un propósito claro.

Cuando se escribe un libro es importante tener claro para que se hace. Pueden existir varios motivos. Algunos pueden tener un foco interior, como aprender y profundizar sobre un aspecto. O ordenar las ideas sobre algún aspecto en concreto. Otros pueden tener un foco exterior, como posicionarse en el mercado. O compartir los conocimientos para hacer una contribución de valor que ayude a los potenciales lectores en un aspecto en concreto. Puede ser, también, una combinación de varios motivos de ambos focos. En todo caso, el para qué se escribe tiene que estar claro.

 

Buscar los aliados adecuados.

Hay libros para ser escritos por un solo autor, mientras otros nacen de la necesidad de varios escritores para crear una obra común. Aunque sólo exista un escritor, existen al mismo tiempo varias personas involucradas en la elaboración del mismo. Los editores, ilustradores, prologuistas, profesionales de la comunicación, etc. Se trata de elegirlos no sólo por lo que pueden aportar en la elaboración de la obra, sino también por la conexión existente entre ellos y el mismo escritor. Para que el libro esté bien equilibrado y tenga un impacto integral entre sus futuros lectores, se necesita que las personas que participan en el proyecto hayan conectado emocional y profesionalmente.

Planificar las fases del proyecto.

El escritor no solo escribe. El autor de un libro debe recopilar información, hacer investigación y desarrollo en algún nivel de profundidad. Después estructurar la obra, escribirla, revisarla, y contribuir en todo lo posible durante el proceso de promoción. Se trata de distintas responsabilidades que requieren diferentes energías. Y todas ellas necesitan estar planificadas para poder seguir avanzando en el proyecto. La disciplina y constancia personal son requisitos fundamentales, especialmente en los casos de un único escritor.

 

Hacer seguimiento continuo del avance.

En los casos de los escritores puntuales, no profesionales, es muy fácil caer en la tentación de saltarse las fases de elaboración del libro. Eso pasa porque siempre existe algún otro proyecto más urgente, y que además, tiene un retorno económico más claro y directo. Saber decir que no a algunos proyectos profesionales, con el riesgo de disgustar al cliente actual o potencial, es la prueba de fuego para poder valorar el compromiso existente al escribir un libro. En la mayoría de los casos, la flexibilidad del calendario para el escritor que es profesional liberal será mucho mayor que la del profesional por cuenta ajena, pero en ambos casos se deberá “educar” al cliente (externo o interno) en cuanto a la gestión del propio tiempo.

 

Saber cuando “soltar” el libro.

Si difícil es empezar a escribir, difícil es también dejar de hacerlo. Cuando el libro se va acabando el autor tiene la sensación de que siguen faltando cosas, y que existen muchas cosas que se podrían mejorar. Y cierto es que en cuanto se revisa la redacción, se encuentran muchas cosas que corregir, eliminar o añadir. Tan importante es mejorar la obra, como dejarla “volar” e independizarse de esta. Al escritor le consuela el hecho de pensar que siempre podrá revisar o actualizar algunos conceptos en las futuras ediciones. En este aspecto, es una gran suerte cuando el escritor cuenta con los comentarios. Por puntillosos que puedan ser algunos, de algunos lectores. Gracias a su generosidad, y su tiempo, la obra se hace más grande y más útil para el público.

 

Disfrutar del “nacimiento” y “crecimiento” del libro.

Y lo más importante después de tanto trabajo y energía depositada, es estar dispuesto a disfrutar plenamente del momento en el que el libro sale a la luz. Compartirlo con los seres queridos, amigos, colegas, y hasta con las personas desconocidas. Será una oportunidad para intercambiar experiencias así como emociones. Recibir las felicitaciones por el trabajo realizado con humildad. Pero con entereza, así como corresponder y ser generoso con las peticiones de los lectores. Estas dos actitudes todo escritor debe tener una vez su libro esté ya presente en las estanterías de las librerías y domicilios. Porque una vez el libro nace y ve la luz, deja de pertenecer al escritor, y pasa a ser patrimonio de sus lectores.

 

Enric Arola