En mi último artículo “Desconectar para reconectar” hablaba de cómo es el proceso para poder romper la dinámica frenética que nos impide dar nuestra mejor versión y disfrutar haciendo las cosas. Ahora me gustaría sugerir algunas formas para saber como desconectar.

Decíamos que el proceso de desconexión para reconectar consiste en un proceso de tres fases:

  • Limpiar y vaciar para recuperar la energía perdida
  • Explorar nuevos paradigmas
  • Rellenar con nuevos hábitos y recursos

Llegar a hacer estas tres cosas requiere no sólo de mucho compromiso personal, sino también de seguir una estrategia y planificación muy bien definida y además, más importante todavía, progresiva.

Si hemos llegado a patrones de ritmos frenéticos no ha sido por casualidad y por motivos puntuales. Al contrario, nuestros hábitos actuales han sido fruto de una forma de entender nuestro entorno y nuestra relación y contribución con el mismo. Y esto ha sido causado por un seguido de experiencias que nos han hecho pensar que dichos patrones de actuación son los mejores para poder llegar a conseguir lo que queremos en nuestra vida personal o profesional.

Pero el problema es que a menudo ni conseguimos lo que queremos ni, haciéndolo, nos sentimos felices. Es por ello que nos damos cuenta que hay que cambiar nuestra forma de actuar.

Cómo desconectar en nuestra vida

Para poder empezar a cuestionar y a retar nuestro hábitos frenéticos actuales que nos impiden vivir una vida plena y sostenible podemos intentar a seguir unos pasos de forma progresiva:

#Paso 1: Nivel inicial

Para empezar es necesario educarnos a seguir unos horarios productivos que incluyan espacios de desconexión. La tecnología, nuestro entorno competitivo y hasta nuestra vocación, nos hacen trabajar en cualquier entorno, aunque sea para contestar correos electrónicos o realizar llamadas.

Muy a menudo pensamos que por el hecho de tener una posición de responsabilidad en la organización estamos obligados a estar siempre disponibles y a dar rápida respuesta por todo aquello que pasa.

Nos hemos acostumbrado a enviar y a recibir mails fuera del horario laboral e incluso durante el fin de semana.

En este nivel de desconexión inicial es recomendable hacer lo siguiente:

  • Reservar un espacio diario para desconectar del trabajo, y no vale sólo el momento de llegar a casa para cenar. Se trata de salir a una hora que nos permita hacer alguna actividad (deporte, ir a buscar a los niños a sus actividades extra-escolares, leer, pasear, tomar algo con alguna amistad, etc.). Y cuando lo hacemos no caer en la tentación de mirar los mails o mensajes profesionales en nuestro teléfono. Por más que nuestro trabajo sea importante, lo que de verdad importa son las personas de nuestro alrededor. Así que te invito a preguntarte: ¿cómo lo estoy haciendo?
  • Reservar los fines de semana a actividades extra-profesionales. Es frecuente que robemos tiempo a la familia, a los amigos y a nosotros mismos durante el fin de semana para poder organizarnos o poder avanzar en los temas profesionales pendientes. El problema es que nunca vamos a conseguir ponernos al día, así que ¿para qué castigarnos tanto quitándonos nuestro merecido tiempo de descanso? Cada vez que dedicamos tiempo de nuestro fin de semana a hacer temas profesionales (por mucho que nos guste lo que hacemos), estamos impidiendo empezar la semana con energía renovada y con una visión fresca y reconectada.

#Paso 2: Nivel Intermedio

Si hemos sido capaces de incluir hábitos del paso 1, aunque de vez en cuando se pueda dar alguna excepción, seremos capaces de poder hacer algo más para desconectar y así poder regenerarnos a nivel personal y profesional.

Se trata de acciones como las siguientes:

  • Reservarse un día al trimestre para poder “escaparse” de nuestro día a día habitual y simplemente hacer alguna actividad nutritiva. Ejemplos de esto es el irse a algún lugar donde la naturaleza nos invite a pasear y hacer chequeo de cómo estamos viviendo nuestra vida, y a que cosas le estamos poniendo energía.
  • Otra forma para desconectar y reconectar también puede ser el bloquear una semana al año para alejarse de la vida habitual y vivir “otra vida”. Una actividad de desarrollo profesional, una semana de silencio o para vivir una aventura física son opciones muy válidas. Hacer el camino de Santiago, hospedarse unos días en un monasterio, o optar por retiros de meditación son algunas de las muchísimas opciones disponibles para resetear nuestra mente y nuestro cuerpo. Empezar con estos cambios puede ser complicado pera esta guía para el proceso del cambio personal te puede echar una mano.

#Paso 3: Nivel Avanzado.

Y si es posible dominar los dos pasos anteriores con cierta regularidad y de forma satisfactoria; es decir, cuando ya está integrado de forma fácil y placentera, es posible empezar a probar alguna cosa de más calado y compromiso personal.

Se trata por ejemplo de bloquearse un período largo durante el año, o incluso un año entero, para descubrir una nueva forma de alimentar nuestro ser.

Son los períodos sabáticos que, aunque muchos no se lo crean, no están únicamente reservados a los que tienen dinero, sino a las valientes y a los valientes que tienen claro qué es lo quieren experimentar y vivir acorde a sus deseos.

Parar unos meses no significa sólo en decidirse por viajar, aunque es una opción muy válida, y cada vez hay más familias que lo hacen y con presupuestos muy ajustados. En muchos casos estas experiencias acaban en nuevas oportunidades para vivir de forma más consiste con los valores personales.

Pero a parte de esto, parar un tiempo, desconectar, también significa dedicarse durante una época a otra cosa (dedicarse de pleno a cuidar a algún miembro de la familia, formarse, hacer algún tipo de voluntariado social, etc.). Todo es válido si nos sirve para vivir nuestra vida de otra forma que, al hacerlo, nos haga reconectar con la vida misma y nos renueve nuestra energía y nos haga sentir más felices.

En todo caso, éste último, es un paso avanzado. Antes, centrémonos en dominar e integrar el primero de los tres.

La recompensa es ENORME.

 

Enric Arola