Que la mente es nuestro gran aliado para el éxito personal y profesional no es ningún secreto. Pero que todos seamos conscientes de esto no significa que nos ocupemos de forma intensiva en cultivarla y trabajarla bien para que sea nuestro socio en lugar de nuestro enemigo. Hoy te traigo 12 técnicas para entrenar tu mente de líder.Se habla mucho del poder de la mente y de cómo potenciarlo con dinámicas que van desde el aprendizaje cognitivo a la práctica de la meditación. Todo es válido y muy legítimo para lograr algo que todos anhelamos: Conseguir que nuestra mente nos proporcione las instrucciones y la fortaleza para lograr ser más felices en nuestros distintos ámbitos vitales.

Lo que pasa es que nuestra mente funciona en modo presente pero como si se tratase de una bisagra que intenta unir pasado y futuro. Es por ello que intenta respetar y utilizar las vivencias del pasado, a la vez que pretende controlar y asegurar el éxito futuro.

Esta dualidad hace que nuestra mente entre en permanente conflicto de intereses, lo cual produce a menudo frustración y ansiedad en el corazón.

Mientras nuestro yo-auténtico nos anima a arriesgarnos y a abrazar nuevos paradigmas y hábitos, nuestro yo-saboteador nos frena para prevenirnos de posibles amenazas ante lo “nuevo”.

Ambos “yoes” cumplen su legítima finalidad y debemos respetarlos por igual; ya que ambos tienen algo en común, quieren lo mejor para uno mismo.

Eso sí, debemos procurar espacios de “tregua” o, si es posible, de colaboración pactada entre ambos, para poder avanzar, ya que si no es así se hará muy difícil tomar decisiones importantes ante situaciones complejas. Entrenar tu mente te permitirá saber cómo desarrollar un liderazgo sostenible en el futuro.

 Como potenciar el liderazgo mental

Como en todo lo que se requiere coger práctica y dominio, es del todo imprescindible llegar a un compromiso con uno mismo para impulsar lo que llamaríamos una “higiene mental constructiva” que haga posible que nuestra mente funcione de forma un poco más libre y productiva.

Te propongo una serie de técnicas y hábitos para empezar a entrenar tu mente y así conseguir que se convierta en una gran aliada:

  • Evitar soñar despierto

Soñar es bueno. De hecho necesitamos soñar para lograr objetivos. El problema es cuando soñamos “equivocadamente”, en la dirección incorrecta, o cuando nos abandonamos al sueño, convirtiéndose éste en refugio de nuestra inactividad.

  • Cortar pensamientos que no ayudan

Nuestra mente a veces se siente atrapada en un proceso de razonamiento (basado en la lógica) que nos conduce a un camino sin salida o en una comunicación interior sustentada en un bucle que produce frustración.

  • Integrar nuevas ideas en lugar de resistirse a ellas

Lo desconocido o diferente produce resistencia, así como también el deseo de mostrarse preparado y con “opinión propia”. Esto hace que busquemos “ganar” en una conversación en lugar de querer “comprar” lo que se nos propone. Cuando hacemos esto nuestra mente entra en modo reactivo y le es difícil crear.

  • No hacer suposiciones

Cada vez que la información que captan nuestros principales canales perceptivos (visual, auditivo, kinestésico) es insuficiente, utilizamos nuestros recuerdos y experiencias pasadas para rellenar las lagunas existentes. Esto hace que nos convirtamos en guionistas que impiden que mi mente tome las decisiones correctas.

  • Relativizar lo que dirán o pensarán de uno mismo

La percepción de la realidad no es igual para todos, por lo tanto debemos entender y saber vivir con la incomprensión y desacuerdo de otros. Comprenderlo y aceptarlo nos ayudará a respetarnos a nosotros mismos y a los demás.

  • Dormir, descansar lo suficiente, y comer de forma inteligente

Cada uno sabe lo que necesita dormir para sentirse descansado. Se trata pues de respetar el propio cuerpo y darle el descanso físico que se merece; por la noche, así como encontrar momentos de descanso físico durante el día.

Así como el descanso, la comida es fuente de energía para nuestra mente. Evitar el exceso de comida procesada y de azúcares, así como de aquellos alimentos que puedan causar procesos digestivos pesados, potenciará nuestro rendimiento mental.

  • Tomar conciencia de mi potencial y de que lo tengo controlado

A veces deberíamos demandar a nuestra propia voz interior por injurias, ya que nos decimos cosas muy poco respetuosas, y altamente dañinas, que condicionan nuestro éxito futuro. Es como si en lugar de animarnos a mejorar, nos esforzáramos en fallar. Necesitamos hablarnos desde la compasión y desde la admiración por el potencial de mejora que poseemos; exactamente igual que haríamos con nuestros propios hijos o con otras personas que queremos profundamente.

De igual forma es importante que nuestras conversaciones internas nos ayuden a pensar que tenemos las situaciones controladas aunque vivamos momentos de mucha presión. Los expertos en el estudio de las consecuencias del estrés sostienen que lo realmente perjudicial para la salud de las personas es la misma conciencia de estar estresado, más que el ritmo o energía destinados. Decirnos repetidamente frases positivas y tranquilizantes, tantas veces como se requiera, cuando vivamos estos momentos retadores puede ser de gran apoyo y refuerzo para nuestra mente.

  • Buscar vivir experiencias nuevas

Lo nuevo siempre abre nuevas perspectivas y posibilidades a nuestra mente que le hará adquirir nuevos recursos para gestionar problemas futuros.

  • Tener una afición que sea independiente del trabajo

Nuestra mente se siente habitualmente “explotada” en cuanto a su dedicación para fines profesionales; así pues, requiere de momentos donde el objetivo o el asunto a tratar no tenga relación con algo relacionado con el trabajo.

  • Hacer algún tipo de meditación

Existen muchos tipos de meditación según nuestras tendencias o preferencias perceptivas. Lo importante es hacer, aunque sea durante unos pocos minutos al día, un “reset” a nuestro ordenador mental para que cierre sus “aplicaciones” y vuelva a funcionar más rápidamente.

  • Tener una vida social rica

La comunicación y la interacción satisfactoria con las personas de nuestro entorno producen a nuestro cerebro sustancias químicas que potencian nuestras conexiones mentales.

  • Buscar el aburrimiento

Elegir no hacer “nada” puede llegar a estimular procesos de creatividad profunda en nuestra mente que nos brinde a posteriori recursos o ideas para expandir nuestra intuición y así solucionar problemas desde nuevas dimensiones.

Algunas de estas actividades serán más fáciles, y otras más difíciles para ti; pero empieza por elegir algunas con las que te vas a comprometer para empezar a darle un buen carburante a tu mente.

 

Enric Arola