En la actualidad el coaching ejecutivo se ha extendido a muchos sectores y ámbitos del mundo de la empresa. Y si el coaching individual ya es está muy presente, ¿Qué pasa con el coaching de equipos? En este artículo voy a abordar el futuro del coaching de Equipos en España.

Después de unos años donde las empresas han tomado conciencia del retorno de la inversión del coaching ejecutivo y de cómo sacarle provecho al coaching de equipos cada vez son más las organizaciones que también quieren apostar por el coaching de equipos.

La diferencia entre ambos enfoques tiene que ver con el foco final del acompañamiento, ya que mientras el primero se centra básicamente en la agenda del individuo (su situación actual en relación a sus objetivos deseados), el segundo se centra en la forma en la que los miembros del equipo se relacionan y organizan para ser más productivos (sus dinámicas y funcionamiento internos).

Las compañías comprometidas con la excelencia entienden pues que tan importante es trabajar el alto desempeño individual como también el alto desempeño de sus equipos. Y esto es así ya que, si la organización tan sólo se centra en sus profesionales para que aumenten su impacto e influencia como líderes, puede ocurrir que éstos crezcan de forma dispar y desalineada respecto al crecimiento de sus respectivos equipos.

Por consiguiente, siempre será necesario abordar de forma paralela ambos procesos de desarrollo y también será muy importante saber cómo seleccionar al coach

Cuando en el 2014, César Piqueras y yo mismo presentamos nuestro libro “Coaching de Equipos” (Profit Editorial), compartimos nuestra visión del coaching de equipos como herramienta de futuro para las organizaciones, y en concreto su integración en el entorno productivo actual.

La salud del coaching de equipos parece estar totalmente en forma para dar consistencia y para aterrizar a su vez la transferencia del coaching ejecutivo. De hecho, con muchos de nuestros clientes estamos interviniendo a la vez en ambas dimensiones.

Factores que aseguran el futuro del coaching de equipos

  • Cultura Mediterránea

Los países mediterráneos son lugares donde la colectividad tiene mucho peso en la sociedad. De esta forma podemos entender la importancia del grupo como canal de conexión entre las personas en el día a día personal y profesional. Tenemos buenos ejemplos de movimientos sociales, culturales, deportivos e incluso productivos, que son parte de nuestra historia y que determinaron el nacimiento de muchas estructuras y formas de colaborar que han evolucionado hasta la actualidad.

Por esta razón, podemos entender que en las latitudes en las que vivimos están presentes los ingredientes necesarios para potenciar un desarrollo del grupo como elemento generador de cambio.

  • Evolución de la formación de equipos tradicional

Como nos gusta decir a menudo, y dicho sea de paso para provocar un poco 🙂 , la formación tradicional está muerta. Se ha hecho mucha formación en trabajo en equipo, basada más en contenido didáctico que en dinámicas experienciales. Y cuando hablamos de generar experiencias no estamos indicando únicamente las actividades outdoor (Team Building), sino de procesos conjuntos de reflexión y comunicación que alinean al equipo.

Mientras la formación tradicional del pasado usaba básicamente recetas, el coaching de equipos ofrece espacios y técnicas para que el mismo grupo de personas cuestione y actualice sus hábitos y creencias.

En la actualidad, y siendo conscientes de la complejidad del mundo en el que vivimos, no tiene sentido abordar las situaciones o conflictos desde una sola perspectiva o visión, sino hacerlo considerando todos los factores e incluyendo el entorno en el que se dan. Todo forma parte de un sistema o unidad mayor, por lo que tiene sentido considerar y reconocer la especificidad dentro de la generalidad. Si únicamente nos enfocamos en un asunto concreto, sin agrandar su enfoque, restaremos mucha eficiencia para cambiar y mejorar de forma integradora y sostenible.

  • Acompañar el desarrollo individual desde el grupo.

Las organizaciones también están dándose cuenta del poder que tiene el grupo para empujar y sostener el desarrollo de los individuos. De esta manera, cuando una organización está realizando un coaching de equipos, a su vez también está provocando movimientos en los integrantes del mismo. Y esto es así ya que muchas veces el colectivo hace uso de sus recursos y de su fuerza para poder pedir más contribución, o presencia, a cada uno de sus miembros.

A diferencia del coaching individual, donde el coachee (participante) tiene a su disposición un espejo (su coach), en el coaching de equipos cada integrante puede disponer de tantos espejos como personas forman su equipo.

En muchos momentos donde el equipo se encuentra en la fase de peticiones y ofertas, o en la fase de dar y recibir feedback, sus integrantes tienen la oportunidad de crecer como profesionales a partir de sus reflexiones generadas desde las sensaciones e impactos que reciben de su entorno. Y esto es algo que irán trabajando a nivel interno, y en lo que podrán profundizar en sus sesiones de coaching individual.

 

Enric Arola

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