Muchos son los profesionales que se dedican al desarrollo personal y profesional de las personas, bien sea porque son responsables de equipos, o bien porque tienen el rol de facilitador, formador o coach. En este artículo voy a hablar de la formación en coaching.

El coaching es una disciplina que está muy arraigada en el mundo corporativo, así como en la sociedad actual. En este sentido, hasta por la televisión podemos ver algunos programas que ya tienen la figura del coach. Muchas de las grandes compañías la utilizan de forma recurrente en los procesos de promoción, o desarrollo de sus líderes y profesionales y, por consiguiente, contratan coaches externos, así como disponen también de sus coaches internos. Al mismo tiempo, las empresas desean que sus responsables y gestores de equipos aumenten sus habilidades de liderazgo y, para ello, les forman de forma periódica en técnicas de coaching.

Así, tanto líderes de equipos, como coaches, adquieren recursos para aumentar su presencia y conexión con los demás, a la vez que expanden su repertorio en técnicas que potencian la comunicación, el uso de la intuición, el profundizar en la reflexión, o que impulsar a la acción.

Los profesionales que deseen formarse en coaching tienen, en la actualidad, un gran abanico de opciones para hacerlo.

Requisitos para elegir una buena formación en coaching

Al buscar un buen programa de coaching se deberán considerar una serie de aspectos para conseguir sacarle el máximo provecho. Aquí van algunas sugerencias:

 

  • Formación avalada y reconocida por asociaciones profesionales de coaching

 Escoger programas acreditados por escuelas profesionales garantizará la formación en las competencias clave del coaching, así como asegurará que el profesional reflexione acerca de la aplicación ética del uso de esta disciplina.

  • Decidir si certificarse, o no, como coach

 Certificarse como coach es un proceso largo que requiere de un compromiso y, más importante aún, de un propósito final claro. El para qué formarse como coach determinará si es necesario certificarse o no. Muchos profesionales del mundo de la empresa no lo requieren, ya que su deseo es el de adquirir una potente metodología de liderazgo, mientras que otras personas desean poder dedicarse profesionalmente como coaches, y entienden que la certificación es una garantía de calidad para dar servicio a sus clientes.

  • Programa con visión sistémica

 Un programa de coaching también es bueno que incluya, en algún momento, un trabajo sistémico que permita a los participantes entrenar un pensamiento más integral que se centre, no sólo en el individuo (coachee), sino también en su entorno y, como estas dos dimensiones se relacionan.

  • Posibilidad de trabajar la estructura de creencias

 Coaching no significa únicamente animar y espolear al participante para que coja energía y así consiga sus objetivos, sino que se trata de una disciplina que profundiza en la reflexión individual para poder entender su realidad primaria (lo que conoce de sí mismo), así como empezar a explorar su realidad secundaria (aquella necesidad propia con lo que no está tan familiarizado y, por consiguiente, está ninguneando).

  • Escoger, si es posible, grupos de formación de gran diversidad

El coaching, o el liderazgo en general, se caracterizan por el deseo de incluir y aceptar la diversidad personal y del entorno. Trabajar aquello que nos detona emocionalmente por diferente, es un reto para todos los seres humanos. Es por ello que una formación en coaching puede ser una oportunidad para estar en contacto con esta diversidad del mundo y, desde un espacio seguro y protegido, poderla entender y gestionar de la forma más eficiente y satisfactoria posible. Personalidades distintas, experiencias distintas, roles profesionales distintos, y hasta culturas distintas, serán nuestros aliados para aumentar nuestro liderazgo personal.

  • Asegurar la transferencia en el entorno laboral

El coaching ejecutivo, a diferencia del personal, requiere de una transferencia real en el ámbito profesional para que se consiga alinear los objetivos corporativos con las necesidades del participante. Por muy confidencial que sea, un proceso de coaching que se realiza en el contexto empresarial no puede desconectar ambas agendas, enfocándose sólo a los deseos de la persona, sin atender los requerimientos de su entorno. Es por ello que un proceso de coaching ejecutivo necesita crear estos puentes, a través de sesiones tripartitas (con la asistencia del responsable directo), acuerdos formales del proceso de coaching, o seguimiento periódico de los objetivos por parte del participante y de su responsable. Cuando una persona se forma en coaching necesita reflexionar y aprender a maximizar esta transferencia.

En definitiva, formarse en coaching es una gran oportunidad para mejorar la satisfacción personal y profesional de los participantes, a la vez que permite que los sistemas (equipos y organización), donde éstos operan, ganen en productividad y en cohesión.

Muy a menudo mis propios coachees o participantes de talleres me preguntan por modelos o escuelas de coaching de calidad para formarse en coaching. Una de las escuelas de coaching que tiene un enfoque muy interesante por su incursión en la psicología profunda a través del trabajo de procesos (Process Work), es GCI-Global Coaching Institute, fundada por Vicki Henricks y Rho Sandberg.

Tan interesante me resultó su aportación que este verano pasado viajé a Estados Unidos para formarme en su metodología y, conjuntamente con mis socios de In Movement, hemos decidido realizar el programa intensivo GCI, por primera vez en España, e impartido por sus dos fundadoras.

Para más información sobre esta formación:

http://globalcoachinginstitute.org/event/gci-actp-accredited-training-barcelona-spain-2017-gci-101-and-gci-102/

https://www.in-inmovement.com/actividades-cursos-formacion/curso-global-coaching/#sabermasglobalcoaching

 

Que disfrutes de la formación en coaching!

 

Enric Arola

CompartirShare on Facebook8Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn14