Hace poco estaba mirando un Ted de Barry Schwartz donde habla de la paradoja de elegir. Decidir rápido y decidir bien es algo imprescindible en un mundo tan cambiante como el actual, sobre todo en el ámbito de los negocios. Hoy quiero reflexionar sobre cómo decidir rápido.

El psicólogo Schwartz presenta en su conferencia la contradicción existente entre la libertad que nos da la posibilidad de elegir, y la insatisfacción derivada del incremento progresivo de las opciones actuales que dificultan el proceso de elección.

Cuando se amplían las opciones disponibles, aumenta la parálisis por el análisis, que constituye un patrón de liderazgo muy popular, no sólo en los perfiles técnicos y altamente cualificados, sino también en todas las personas que trabajan con muchas variables y en un entorno como el actual, que denominamos VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo).

Pero no sólo la parálisis en la acción es una consecuencia del aumento de alternativas, también existe frustración por la elección finalmente realizada. El motivo tiene que ver con la conciencia personal de que lo que se ha escogido, o decidido, no ha sido la mejor opción, ya que puede que otra alternativa nos hubiera beneficiado más que la primera elección.

Esto sobre todo ocurre en los casos en los que no hemos quedado plenamente satisfechos con la elección realizada, lo cual hace que el próximo proceso de decisión se complique aún más, incrementando el tiempo de resolución, así como la energía consumida, lo que nos provoca más agotamiento y nos resta recursos para realizar otras cosas.

 

Cómo hacer para decidir más rápido

Decidir rápido no es algo fácil de conseguir. Requiere de práctica y mucha voluntad. Pero vale la pena probar algunos hábitos que nos pueden hacer decidir más rápido. Ahí van algunos consejos:

 

  • Limitar la fuente de información

Para poder decidir más rápido, una de las consignas es no caer en la tentación de querer buscar todas las alternativas u opciones disponibles. La creencia que tenemos es que, si buscamos más, encontraremos algo mejor. La realidad, sin embargo, es que nunca podremos tener a disposición todas las opciones, ya que en un entorno tan global y hiper comunicado, las posibilidades, o variables a considerar,  van aumentando continua y exponencialmente.

 

  • Limitar el tiempo para decidir.

Otra estrategia muy útil para decidir más rápido tiene que ver con comprometernos en tomar una decisión dentro de un período de tiempo específico. Si esto no lo hacemos, entraremos en una dinámica de alargar el proceso de decisión, con las consecuentes frustraciones y perjuicios causados. Para llegar a dominar esta técnica, será imprescindible, sobre todo al inicio, ser muy disciplinados y obedientes en cumplir con los plazos, sin llegar a pasarse del tiempo asignado. Se trata de empezar a cultivar la creencia de que una elección mediocre dentro de plazo, puede llegar a ser mucho mejor que una elección brillante fuera de plazo.

 

  • Recurrir a los expertos

Si las posibilidades y alternativas al decidir aumentan hasta el punto de no poder controlarlas, y de tener que dedicarle mucho tiempo y esfuerzo en analizarlas y estudiarlas, será aconsejable también delegar ésta primera fase del proceso de decisión a aquellas personas que, por su rol, experiencia, o personalidad, son más conocedoras del abanico de variables que afectan a la situación en cuestión. En estos casos, será bueno acudir a ellas para que nos ayuden a simplificar el proceso de análisis, e incluso nos sugieran directamente sus preferencias.

 

  • Decidir NO decidir

Algunas ocasiones nos obsesionamos en tomar una decisión muy complicada, con múltiples consecuencias y variables a considerar, en un momento determinado, alargando el proceso, y causando mucho sufrimiento tanto a uno mismo como al entorno. A veces la voluntad de la persona no es suficiente para hacer una elección, por lo que no es recomendable forzar las cosas, ya que existen muchas variables e impactos que no podemos controlar. Decidir NO decidir puede ser, en algunos casos, una buena elección, ya que permitimos al sistema exterior (sea éste el que sea) que se manifieste, alterando las circunstancias y modificando las necesidades originales, que permitirán que el proceso de elección fluya de forma sostenible, fácil y de forma beneficiosa para todos los interesados.

 

Recuerda, a veces… ¡MENOS ES MÁS!

Enric Arola

 

 

 

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