No os voy a hablar de nuevas formas de trabajar en equipo, sino de las viejas maneras que siguen funcionando. Días atrás, encontré en Facebook un vídeo  de estos que se hacen virales más pronto o más tarde. Se trata de un momento de la vida de dos chicos, Gerard y Nassim, que cruzaron sus vidas en la estación de tren de París para darnos una lección de cómo co-crear y  trabajar en equipo

Este vídeo me ha hecho reflexionar sobre el impacto y la belleza de Co-crear. Esperando el tren de turno para volver a casa Gerard se puso a tocar el piano en la estación de París. Sin complejos por las miradas ajenas, y disfrutando de la melodía que sus dedos creaban. Una música fantástica de Ludovico Einaudi (Una mattina), fue el hilo conductor de lo que pasaría a continuación.

Nassim, otro chico que esperaba también su tren, se acercó prudente, con su mochila en la espalda y con mucho interés en observar como Gerard tocaba el piano. Nassim es pianista aficionado con muchas horas de vuelo delante de este instrumento. Inmerso en la música que Gerard tocaba, Nassim empezó a participar de forma activa en la actuación que hasta entonces tenía sólo un protagonista. Primero con una mano, después con las dos. Primero acompañando con acordes, y después llevando el peso principal de la melodía.

Co-creación

La co creación está en la esencia de nuestras vida. Enric Arola

Gerard y Nassim, sin conocerse, sin presentarse, y sin mediar palabra o cruzar sus miradas, empiezan a crear juntos una música espléndida con una intensidad y pasión que hace que el resto de viajeros sucumba ante dicho espectáculo, y que ha hecho que este vídeo tenga millones de visualizaciones. Todo un espectáculo. Un espectáculo que nace de la espontaneidad y de crear a partir de la obra de los demás. En pocas palabras: co-crear.

Los requisitos para co-crear

 

Dale rienda suelta a tu imaginación y empieza por:

  • Primero, observar y respetar. Nassim se acerca al piano y, como espectador, deja que la melodía le invada. Una música conocida por él, y que ahora una persona desconocida está tocando con total presencia y dedicación. Para co-crear debemos valorar y dejar espacio a la persona que ha empezado la creación, con humildad y con admiración por la obra que empieza a construirse.
  • Después entrar acompañando y mejorando la obra del creador original. Existe un momento en que un impulso interior nos hace dejar de ser espectadores de algo que se está creando, para convertirnos en participantes de dicha creación. En este momento el deseo que invade a Nassim es el de aportar más valor, contribuyendo con más belleza a lo que Gerard empezó. Y lo hace entrando de forma suave, en un segundo plano, y haciendo que aún brille más la obra original. Hacer brillar a los demás es un un principio indiscutible para co-crear.
  • Buscar la comunicación y complicidad entre los creadores. Llega un momento en el que la co-creación requiere comunicación para organizar una obra que en equipo superará exponencialmente el trabajo individual. Después de más de dos minutos tocando, Gerard y Nassim sonríen con complicidad y se intercambian las primeras palabras (no más de cuatro o cinco) para coordinarse al servicio de la creación conjunta.
  • Asumir el liderazgo cuando la obra lo requiera. Cuando estamos co-creando suele ocurrir que el liderazgo de la tarea se comparte entre los creadores. A la mitad de la melodía, Nassim asume el liderazgo, que antes ejercía principalmente Gerard, para marcar el tempo y las florituras de la interpretación. El cambio de liderazgo es asumido por Gerard de forma natural y respetuosa, una vez más al servicio de la melodía.

Hay algo todavía más grande que observar la creación de un ser humano, y es precisamente la creación conjunta de dos o más personas. ¿Qué es la vida sino una increíble co-creación donde todos participamos para ser uno?

Gracias Gerard y Nassim.

Enric Arola